Hace unos días, me puse a hacer un encargo especial de mi hija: quería una casita para jugar con sus muñequitos pequeños, pero que a su vez, fuera un bolso para poder llevarlo a todas partes.
Después de estrujarme la cabeza, de consultar varias páginas en internet y, sobre todo, considerando las directrices que me iba dando mi niña, el resultado fue este:

Una casita confeccionada totalmente en fieltro, con apliques de flores también en fieltro, así como la bandolera.
El tejado es la tapa que puede abrirse para meter dentro lo que se quiera, y cuyo cierre es de velcro.

La puerta se abre por la parte superior y va sujeta al bolso por un botón.
Y cuando esta puerta se abre ... seres mágicos salen del interior.